Una Mamada
Anda, cariño, ponte cómodo.
¿Qué tal en la tumbona del jardín?
Solo mírame, no digas nada.
Mira como voy subiéndome la falda.
Cómo asoman poco a poco mis caderas,
¡Cómo me miras!
¡Ehhhhhhhh!
Las manitas quietas...
Recuerda, solo me miras.
Me estoy acercando a ti.
Voy a desabrochar los botones de tu camisa...
Muy despacito, sin dejar de mirarte ni un segundo,
sin apartar la vista de tu cara de deseo.
Ya estoy con el cinturón. Tu pantalon desaparece.
Ahora si aparto mi mirada de tus ojos.
Quiero ver...
Quiero ver lo que mi boca desea saborear.
Por fin, mis labios te atrapan.
Mi lengua ya no me hace ni caso. Quiere jugar.
Tus caderas se levantan. Siguen el movimiento de mi cabecita sobre ti.
Me aparto el pelo. Quiero que me veas. Que veas como me gusta recorrerte..
Pero sigo sin dejarte tocarme, cariño.
No creo que eso dure mucho más tiempo, no te preocupes.
Ahora vuelvo a estar delante de ti.
Esta vez es mi tanga el que desaparece.
Con solo un roce queda enrolladito en mis tobillos.
Pero hoy no se va a quedar ahí.
Hoy me lo quitaré por completo, mi amor.
Empujo tus hombros, con mis dos manos.
Tienes que caer de espaldas.
Dame la mano cariño. Tócame.
¡Mira como me has puesto!
Sin ni siquiera tocarme ¡y mira como me has puesto!
Ya sabes que quiero ahora, ¿verdad, mi amor?
mis rodillas están a cada lado de tus caderas.
Sólo con acercarme y estas ahí.
Ummmmmmm, cuánto llevo esperando esto cariño.
¡Qué ganas de sentirte dentro de mí!
Ya no puedo parar.
Sólo jadear.
Siento cómo muerdes mi pecho. Cómo cabe en tu boca completamente, mi amor.
¡Cariño!
¡Vas a hacer que me corra!
Córrete conmigo. Avísame.
Haz que pierda el control.
Es lo todo lo que deseo, que me hagas perder el control, mi amor.

Escrito por: Iratxe G. - Publicado el: 18/09/2010